Embarazo y ola de calor: cómo cuidarte cuando suben las temperaturas

El verano puede ser una época maravillosa para disfrutar del embarazo, pero las altas temperaturas también pueden hacer que algunas molestias se intensifiquen. La sensación de cansancio, la hinchazón de piernas y pies, la retención de líquidos o el mareo son más frecuentes durante los episodios de calor intenso.

Además, durante el embarazo el cuerpo trabaja más para mantener una temperatura adecuada tanto para la madre como para el bebé. Por eso, en días de ola de calor es importante adoptar algunas medidas sencillas que ayudan a prevenir la deshidratación y el exceso de temperatura corporal.

Desde Mi Matrona compartimos algunas recomendaciones para vivir el verano con mayor bienestar y seguridad.

¿Por qué el calor afecta más durante el embarazo?

Durante la gestación aumenta el volumen de sangre, el metabolismo es más elevado y el organismo necesita disipar más calor.

Como consecuencia, es normal sudar más, sentirse más cansada o notar una mayor hinchazón, especialmente al final del día.

En situaciones de calor extremo también aumenta el riesgo de deshidratación, por lo que conviene extremar las precauciones.

1. Mantén una buena hidratación

La hidratación es la medida más importante.

Procura beber agua de forma regular, aunque no tengas sed. Si es posible, elige aguas con un contenido medio o alto en minerales (residuo seco superior a 250-300 mg/l), ya que ayudan a reponer parte de los minerales que se pierden con la sudoración.

También puedes incorporar alimentos ricos en agua, como sandía, melón, melocotón, tomate o pepino.

En cambio, es recomendable limitar los refrescos azucarados, las bebidas energéticas y los zumos industriales, ya que no hidratan igual y aportan grandes cantidades de azúcar.

2. Evita las horas de más calor

Siempre que sea posible, organiza las actividades al aire libre a primera hora de la mañana o al final de la tarde.

Entre las 12 y las 17 horas conviene permanecer en lugares frescos, bien ventilados o con aire acondicionado, especialmente durante una ola de calor.

Si necesitas salir, busca zonas de sombra, utiliza protección solar y lleva siempre una botella de agua.

3. Elige ropa ligera y transpirable

La ropa también ayuda a regular la temperatura corporal.

Opta por prendas holgadas, confeccionadas con tejidos naturales como algodón o lino y en colores claros.

El calzado debe ser cómodo y favorecer la circulación, especialmente si tienes tendencia a la hinchazón.

4. Cuida tu alimentación

En verano suele apetecer comer más ligero, y el embarazo también lo agradece.

Prioriza frutas y verduras frescas, proteínas de calidad, legumbres y alimentos poco procesados.

Las comidas muy copiosas o con un alto contenido en grasas pueden aumentar la sensación de pesadez y dificultar la digestión.

«Una buena hidratación empieza también en el plato. Las frutas y verduras de temporada aportan agua, vitaminas y minerales que ayudan a afrontar mejor los días de más calor.» Gemma Ruiz, matrona y directora asistencial de Mi Matrona.

5. Refréscate siempre que lo necesites

Una ducha templada, un baño en el mar o en la piscina o simplemente mojarte las piernas y los brazos puede ayudarte a bajar la temperatura corporal y aliviar la sensación de pesadez.

Si vas a la piscina, recuerda ducharte después para eliminar los restos de cloro e hidratar la piel con una crema adecuada.

6. Presta atención a las señales de tu cuerpo

Si notas mareo, sensación de desmayo, dolor de cabeza intenso, palpitaciones o contracciones dolorosas y regulares, busca un lugar fresco, hidrátate y consulta con tu matrona o con el servicio de urgencias si los síntomas no mejoran.

La mayoría de las molestias relacionadas con el calor son leves, pero es importante no restar importancia a los signos de deshidratación.

¿Se puede hacer ejercicio durante una ola de calor?

Sí, pero adaptándolo.

Si practicas ejercicio durante el embarazo, hazlo siempre en las horas más frescas del día, reduce la intensidad cuando sea necesario y mantén una buena hidratación antes, durante y después de la actividad.

Si las temperaturas son muy elevadas, puede ser preferible optar por actividades en espacios climatizados o posponer el ejercicio hasta que el calor disminuya.

Disfruta del verano escuchando a tu cuerpo

El embarazo no debe impedirte disfrutar del verano, pero sí invita a bajar el ritmo cuando el cuerpo lo necesita.

Descansar, hidratarse, alimentarse bien y evitar el calor extremo son pequeños gestos que contribuyen al bienestar de la madre y del bebé.

En Mi Matrona acompañamos a las mujeres durante el embarazo, el parto y el postparto, resolviendo las dudas que surgen en cada etapa para que vivan esta experiencia con información, confianza y tranquilidad.