A medida que se acerca el parto es habitual preguntarse qué podemos hacer para preparar el cuerpo para el nacimiento. El masaje perineal es una de las técnicas que pueden incorporarse durante las últimas semanas del embarazo para favorecer la elasticidad de los tejidos del periné, mejorar la conciencia corporal y familiarizarse con algunas de las sensaciones que pueden aparecer durante el nacimiento.
Pero ¿cuándo conviene empezar?, ¿cómo se realiza correctamente?, ¿realmente puede ayudar a prevenir desgarros?
Rosa Nieto, fisioterapeuta de Mi Matrona especializada en suelo pélvico, uro-ginecología, obstetricia y fisiosexología, nos ayuda a resolver las principales dudas sobre esta técnica.
¿Qué es el masaje perineal?
El periné es la zona situada entre la entrada de la vagina y el ano y forma parte del conjunto de estructuras que constituyen el suelo pélvico.
Durante el parto vaginal, los tejidos de esta zona necesitan adaptarse progresivamente al descenso y nacimiento del bebé.
El masaje perineal consiste en realizar un masaje y estiramiento suave de estos tejidos durante las últimas semanas del embarazo. Su objetivo es favorecer su elasticidad y ayudar a reconocer la sensación de presión y estiramiento que puede experimentarse durante el nacimiento.
Pero su utilidad no se limita únicamente a “preparar los tejidos”. El masaje perineal también puede ser una oportunidad para conocer mejor esta zona, identificar las propias sensaciones y aprender a relajar la musculatura del suelo pélvico. Y esto es especialmente importante porque, en el parto, necesitamos un suelo pélvico capaz de adaptarse, ceder, coordinarse con la respiración y relajarse cuando sea necesario.
Como explica Rosa Nieto, «el masaje perineal también promueve el autoconocimiento y el autocuidado del cuerpo». Practicarlo permite conocer mejor esta zona, identificar las propias sensaciones y aprender a relajar conscientemente la musculatura del suelo pélvico.
¿El masaje perineal ayuda a prevenir los desgarros?
La evidencia científica sugiere que la práctica del masaje perineal durante las últimas semanas del embarazo puede ayudar a reducir algunos traumatismos perineales asociados al parto vaginal, especialmente la necesidad de episiotomía y el dolor perineal persistente después del nacimiento.
Esto no significa que realizar masaje perineal garantice que no se producirá un desgarro. En el estado del periné después del nacimiento intervienen diferentes factores relacionados con la evolución del parto.
Por eso es importante entenderlo como una herramienta más de preparación para el nacimiento, y no como una garantía de mantener el periné íntegro.
Además, existe otro aspecto interesante. Rosa destaca que el masaje permite «familiarizarse con la sensación de estiramiento del periné, ayudarte a conocer tu cuerpo, reducir miedo a determinadas sensaciones y aprender a diferenciar presión, estiramiento, tensión y dolor », algo que puede ayudar a reconocer esas sensaciones y favorecer la relajación de esta musculatura durante el parto.
¿Cuándo se puede empezar?
El masaje perineal puede comenzar alrededor de la semana 32-34 de embarazo, siempre que el embarazo evolucione con normalidad y no exista ninguna contraindicación.
Puede realizarse como mínimo dos veces por semana, aunque también puede hacerse con mayor frecuencia.
Más importante que establecer una rutina rígida es aprender correctamente la técnica y realizarla de manera progresiva, respetando siempre las sensaciones del cuerpo.
Si tienes dudas sobre cuándo empezar en tu caso, puedes consultarlo con tu matrona o con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico.
¿Cómo realizar el masaje perineal?
Antes de empezar, busca un momento en el que puedas estar tranquila y sin prisas. El objetivo no es forzar los tejidos, sino trabajar sobre ellos de manera suave y progresiva.
1. Prepárate
Vacía la vejiga y lávate bien las manos. Las uñas deben estar cortas para evitar pequeñas lesiones.
Busca una posición cómoda que te permita acceder al periné. Puedes estar semincorporada en la cama, sentada en el inodoro o en cuclillas con apoyo.

Al principio, utilizar un espejo puede ayudarte a identificar mejor la anatomía de la zona y a familiarizarte con ella. El espejo no es solo una ayuda técnica. También puede ser una herramienta de reconexión corporal. Muchas mujeres nunca han mirado su vulva o su periné con calma, y el embarazo puede ser un buen momento para empezar a conocer esa parte del cuerpo sin juicio. Como explica Rosa Nieto, «conocer y observar nuestra propia anatomía también forma parte del trabajo de suelo pélvico».
2. Utiliza un producto adecuado
Para facilitar el masaje puede utilizarse un producto específico para masaje perineal (aceite vegetal de calidad) o un lubricante adecuado para la zona íntima (hidrosoluble, base agua). Lo importante es que sea un producto seguro para mucosa vaginal, que no irrite y que facilite el deslizamiento.
Si tienes dudas sobre qué producto utilizar, consúltalo con tu matrona o fisioterapeuta de suelo pélvico.
3. Empieza suavemente
Introduce uno o dos dedos aproximadamente 3-4 centímetros en la vagina.

Si realizas el automasaje, suele resultar más cómodo utilizar el pulgar. Si lo realiza tu pareja, pueden utilizarse los dedos índice y corazón.
No es necesario ejercer mucha fuerza. La presión debe aumentar de manera gradual y adaptarse siempre a tus sensaciones. Aquí es importante recordar algo: más presión no significa que esté mejor realizado. Si el cuerpo responde cerrándose, tensándose o generando dolor, necesitamos bajar la intensidad, respirar y adaptar la técnica.
4. Realiza el estiramiento
Ejerce una presión suave y progresiva hacia abajo, en dirección al recto, y hacia los laterales de la vagina, evitando ejercer presión hacia la zona de la uretra.
La clave está en realizar el estiramiento de forma progresiva, sin forzar los tejidos.

Durante este momento puedes acompañar la presión con una respiración lenta. Al exhalar, intenta observar si puedes soltar un poco más la musculatura del suelo pélvico, como si permitieras que la zona cediera suavemente.
5. Realiza el movimiento en U/media U
Puedes recorrer suavemente la parte inferior de la entrada vaginal de un lado al otro, realizando un movimiento en forma de U.
No se trata de hacer movimientos rápidos ni de ejercer una presión intensa. El masaje debe permitir trabajar los tejidos progresivamente y reconocer cómo responde el periné.

Puedes imaginar que estás “presentando” a tu cuerpo una sensación parecida a la de apertura o estiramiento, pero en un contexto seguro, controlado y sin dolor.
6. Aprende a reconocer las sensaciones
Durante el masaje puedes notar tensión, presión, estiramiento o una ligera sensación de escozor, especialmente al principio.
Uno de los objetivos es precisamente aprender a reconocer esas sensaciones y practicar la relajación consciente del suelo pélvico mientras aparecen.
Hay, sin embargo, un límite importante. Como recuerda Rosa Nieto: «si aparece dolor, hay que parar el masaje». El dolor nunca es una buena respuesta de nuestro cuerpo.
El masaje puede durar aproximadamente 5-10 minutos, adaptando siempre el tiempo y la intensidad a tus sensaciones.
¿Puedo hacerme yo misma el masaje perineal?
Sí. Puedes realizarlo tú misma o puede ayudarte tu pareja si así lo deseas.
No existe una opción mejor que otra. Lo importante es que te sientas cómoda y tranquila y que el masaje se realice de forma respetuosa y sin dolor.
Si decides realizarlo tú misma, un espejo puede ser especialmente útil las primeras veces para reconocer la anatomía y localizar la zona sobre la que vas a trabajar.
Si lo realiza tu pareja, la comunicación es fundamental. Puedes explicarle qué sensaciones estás experimentando, si necesita disminuir la presión, parar, cambiar el ritmo o esperar. El masaje perineal nunca debería vivirse como algo que “te hacen”, sino como algo que decides, guías y puedes detener en cualquier momento.
¿Qué precauciones hay que tener?
El masaje perineal debe realizarse siempre de forma suave y progresiva.
Recuerda:
- No debe producir dolor
- Evita ejercer presión sobre la zona de la uretra
- Mantén una correcta higiene de las manos
- No fuerces nunca los tejidos
- No lo conviertas en una obligación si ese día no te apetece o te genera rechazo, no lo hagas
- Si aparece sangrado, dolor u otra sensación que te preocupe, interrumpe el masaje y consulta con un profesional
Escuchar las sensaciones del cuerpo forma parte de la técnica. Más presión no significa una mejor preparación del periné. Más conciencia, más calma y más respeto por los tejidos, sí.
¿Cuándo no debe realizarse?
Hay situaciones en las que el masaje perineal debe evitarse o en las que es recomendable consultar previamente con el equipo que realiza el seguimiento del embarazo.
Entre ellas:
- Varices vulvares
- Infección vaginal o urinaria activa (una vez está resuelta, podemos retomarlo)
- Amenaza de parto prematuro
- Indicación médica de evitar penetración o relaciones sexuales
- Dolor vulvar intenso
- Otras complicaciones del embarazo
Ante cualquier duda, consulta antes con tu matrona o con el profesional que realiza el seguimiento de tu embarazo.
¿Y si no sé si lo estoy haciendo bien?
Es muy habitual tener dudas, especialmente las primeras veces.
El suelo pélvico es una zona que no siempre conocemos bien y puede resultar difícil saber si estamos realizando correctamente el masaje, si hemos localizado la zona adecuada o si estamos ejerciendo demasiada o muy poca presión.
En estos casos, una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico o una matrona puede enseñarte la técnica y ayudarte a identificar cómo responde tu musculatura. Y aquí es donde la valoración individual cobra mucha importancia. No se trata únicamente de aprender una técnica. Se trata de saber qué necesita tu suelo pélvico concreto: si hay tensión, si hay dolor, si cuesta relajar, si existe miedo, si hay cicatrices previas o si simplemente necesitas ganar confianza.
Rosa Nieto recuerda además que no se trata únicamente de aprender una técnica: cada suelo pélvico es diferente y una valoración profesional permite adaptar las recomendaciones a las necesidades de cada mujer.
Preparar el periné también es conocer tu cuerpo
Prepararse para el parto no consiste únicamente en intentar prevenir un desgarro.
Conocer el propio cuerpo, aprender a identificar cuándo existe tensión y cuándo conseguimos relajar la musculatura y familiarizarnos con determinadas sensaciones también forman parte de la preparación para el nacimiento.
El masaje perineal puede ser una herramienta útil dentro de este proceso, pero no debería vivirse desde la presión ni desde el miedo. No es una tarea más para “hacerlo bien”. Es una posibilidad de autocuidado, de escucha y de preparación.
En Mi Matrona, nuestras matronas y fisioterapeutas especializadas en suelo pélvico pueden orientarte y acompañarte durante el embarazo para que puedas prepararte para el nacimiento de manera informada, segura y adaptada a tus necesidades.